Internet: la mayor revolución de la historia*

Al leer el título seguramente pensará que la tesis es una exageración realizada por algún fanático de Internet alejado de la realidad. Puede ser correcta la apreciación pero lo invito a analizar algunos elementos y dejar esa imagen en suspenso hasta el final del artículo.

Preguntas previas

Antes de responder, el principal problema al que nos enfrentamos es el de la contemporaneidad al fenómeno mismo: ¿cómo evaluar nuestro presente y su importancia histórica si estamos inmersos en él? ¿cómo conocer el desarrollo de algo que tiene una corta vida y se encuentra aún en su adolescencia? ¿cómo prever su desenlace? ¿cómo comparar procesos, épocas y fenómenos? ¿existe posibilidad de hacerlos conmensurables?

Otro inconveniente es que creemos habitualmente que el presente nos opaca la mirada (acaso porque lo juzgamos tardíamente con lentes anacrónicas). ¿Caeremos en la misma lógica?

Para evaluar la hipótesis del título lógicamente es necesario pensar Internet y su crecimiento. Ahora bien, como sabemos que aún estamos inmersos en su desarrollo vamos a recurrir como principal herramienta teórica a la idea de signo o huella (estrategia similar utilizó Kant para analizar la Revolución Francesa). Una huella o signo es algo que nos señale un antes y un después en nuestra historia, algo que deja una marca de la cual ya no se pueda volver atrás y constituye una revoución. Tomar como eje estos conceptos nos guiará hacia una posible respuesta.

Nuestro objetivo, por lo tanto, no será buscar un evento o hecho que nos demuestre su importancia fáctica sino algo que nos indique un camino del cual sea imposible regresar.

Una revolución silenciosa

La primera objeción que uno podría enunciar se relaciona con la importancia histórica de otros acontecimientos. Existieron revoluciones políticas como la francesa donde corrieron ríos de sangre; revoluciones tecnológicas como la invención de las máquinas a vapor o la imprenta de Gutenberg; hechos como la llegada del hombre a la Luna, por nombrar solo algunas. Frente a esos cambios, ¿por qué podríamos considerar a internet la mayor revolución de la historia? ¿cuál es su mérito para ingresar a un club tan selecto?

Aclarando el fenómeno

Con la invención de la imprenta de Gutenberg no se creó solo una nueva forma de hacer un objeto llamado libro. Se cambió la manera de hacer circular el conocimiento y, como sabemos, conocimiento es poder con lo que se alteró el orden político, económico y social, entre otros.

Ahora bien, Internet viene a significar algo mayor.

¿Cuál es la esencia de esta revolución?

Suponer que internet es solo un fenómeno tecnológico es un gran error. Internet es la mayor conexión en la historia entre humanos; es desarrollar de una nueva manera nuestro potencial. Estamos implementando el mayor proyecto colaborativo que se haya hecho sin un orden claro y descentralizado. Una vez llegado a este punto, no podemos volver atrás. Nuestra conexión entre humanos va a ser permanente y con los años iremos sumando constantemente nuevas voces, opiniones, conocimientos, experiencias, gustos, etc. Allí reside su importancia histórica.

En este momento dos mil millones de personas (y estamos aún en una etapa temprana) están comunicándose, divirtiéndose, informándose, aprendiendo, leyendo, creando, debatiendo, comerciando y muchas cosas más. Es el comienzo de una revolución global que afecta todos los campos como probablemente nunca antes sucedió. Pensemos cómo nos comunicábamos hace cuarenta años, el acceso a la información que teníamos, la manera en que comerciábamos por nombrar solo algunos.

Por otra parte, si tomamos como referencia la ley de Metcalfe según la cual el valor de una red aumenta proporcionalmente al cuadrado del número de usuarios del sistema podemos imaginar el potencial que aún no desarrollamos (somos más de 6 mil millones de humanos). Nos encontramos en la adolescencia.

Prever su desarrollo es algo imposible en este momento pero podemos con estos elementos rever si la tesis del título merece ser defendida.

*Aclaración: el siguiente artículo fue publicado originalmente en el número 41 de la revista Maestra dedicada a los docentes de la Provincia de Santa Fe. La publicación es bimestral y cuenta con una tirada de 15.000 ejemplares. Dada la limitación de una publicación impresa modifiqué parcialmente el texto. Agradezco a Juana Di Matteo por la invitación a escribir.

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